La Basílica de San Pedro ha sido centro de importantes ceremonias católicas y punto de peregrinación para millones de fieles y visitantes.
Foto: AFP

La famosa Basílica de San Pedro, en el Vaticano, tendrá nueva terraza para celebrar sus 400 años, misma que estará abierta al público gracias a una reforma que incluye la instalación de un café, lo cual fue anunciado ayer.

Los cambios forman parte de las iniciativas para celebrar el 400º aniversario de la inauguración de la basílica, la mayor iglesia del mundo, que tiene un gran simbolismo para los católicos.

"Toda la terraza de la basílica será accesible", mientras que hasta ahora solo estaba
abierta una tercera parte, dijo el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la basílica,
en una conferencia de prensa.

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La actual "zona de refrigeradores se duplicará" y quedará en 100 metros cuadrados, agregó.

El Vaticano había intentado antes restablecer importancia a los informes de que habría un café en la terraza, lo que provocó molestias por la potencial comercialización de un lugar sagrado.

También se harán exhibiciones en la terraza, incluidas algunas para niños, relacionadas con la historia del monumento, su construcción y mantenimiento.

Unas 20 mil personas visitan diariamente la basílica, una joya de la arquitectura renacentista, por lo que administrar los ingresos es un reto muy importante.

El Vaticano también anunció ayer que se contará con un sistema de reserva en tiempo real para acceder a la basílica, alimentado por una red de sensores que monitorean cuántas personas están adentro.

Además, lanzó una nueva aplicación para las liturgias en la basílica, lo que facilitará a los peregrinos seguir la misa del papa León XIV en 60 idiomas a través de sus teléfonos celulares.

Este recinto histórico, situado en la Ciudad del Vaticano, el Estado más pequeño del mundo, contiene la tumba de San Pedro, uno de los 12 apóstoles de Jesús y quien fue el primer papa.

La primera piedra para la basílica, que reemplazó a una iglesia más antigua, la colocó el papa Julio II en 1506, y la construcción quedó terminada en 1626.

Siglos de historia y arte

La basílica actual no es la primera construida en el sitio, pero sí la más monumental.
Su historia se remonta a principios del siglo XVI, cuando se decidió reemplazar una iglesia anterior erigida en el lugar que la tradición identifica como la tumba de San Pedro.

El papa Julio II colocó la primera piedra el 18 de abril de 1506, dando inicio a una obra majestuosa que se extendió por más de un siglo hasta su conclusión en 1626.

Fue consagrada el 18 de noviembre de ese año, marcando uno de los hitos arquitectónicos más relevantes del Renacimiento europeo.

A lo largo de esos años participaron varios de los más ilustres arquitectos de la
época, como Donato Bramante, que inició el proyecto con una planta de cruz griega, diseño que fue modificado con el tiempo por figuras como Miguel Ángel, quien se encargó de la cúpula, y Carlo Maderno, quien completó la nave en forma de cruz latina y la fachada principal.

Desde su consagración, a la basílica se le considera centro de importantes ceremonias católicas y punto de peregrinación para millones de fieles y visitantes de todo el mundo.

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Su arquitectura, que combina el Renacimiento con elementos barrocos añadidos más tarde, la ha convertido en una de las iglesias más emblemáticas del planeta.

La Basílica de San Pedro puede albergar a más de 60 mil personas en su interior y ocupa una superficie aproximada de 23 mil metros cuadrados, lo que la convierte en la iglesia más grande del mundo.

Con las nuevas adecuaciones, el Vaticano busca enriquecer la experiencia del visitante en un monumento que no solo es lugar de culto, sino también un testimonio vivo de la historia del arte y de la fe durante cuatro siglos.