La ficción se ha visto superada por la realidad y lo que en un momento pudiera parecer imposible, una pareja digital, hoy es un hecho y un reflejo de las fallidas dinámicas sociales.
"La hiperconectividad nos permite comunicarnos con gente a miles de kilómetros de distancia, de ver lo que ocurre al otro lado del mundo, pero nos ha desconectado de lo que tenemos en el entorno más inmediato", aseguró en entrevista con este medio Daniel Hernández, sociólogo de la UNAM.
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Lo que empezó como relaciones humanas a distancia “se convirtió en relaciones artificiales con inteligencia artificial (IA)”, continuó el catedrático, quien encuentra el génesis de este fenómeno en la “no aceptación de lo diferente y la influencia de la tecnología digital en nuestra vida cotidiana".
“No es lo mismo diversidad que diferencia, incluso dentro de un círculo social al que pertenecemos existen diferencias entre sus integrantes y el mensaje sobre que todos debemos ser iguales en pensamiento y que ante discernir con una persona puede ser motivo de ruptura, se ha extendido principalmente en generaciones más jóvenes, que desde luego usan con mayor avidez los dispositivos. “Si a eso aunamos ideas de alguien que nos complemente en gustos y opiniones para poder enamorarnos de ella, afuera no la vamos a encontrar, entonces habrá que crearla y si la Inteligencia Artificial nos brinda esa comodidad, es a donde acudiremos”, continuó el sociólogo.
En ese sentido, el especialista cree que existe una idea errónea de lo que esta tecnología debe representar en la vida “es una herramienta, no la cura de algún mal, pero si le empiezas a hablar como una persona, te contesta y te hace sentir entendido y querido y si esta conducta prevalece, los casos aumentarán sin duda”, agregó.

La realidad está más cerca de estas palabras de lo que parece y según un estudio realizado por Kaspersky, en México al menos el “13 por ciento de los usuarios en el país ha tenido una relación con un ‘compañero virtual’ impulsado por IA”, en una muestra de internautas de todas las edades y todas las orientaciones sexuales. El nuestro se encuentra entre los países con mayor uso de herramientas de IA entre los jóvenes.
Diversos estudios de mercado y encuestas digitales indican que alrededor del 25 al 30% de los chicos de la Generación Z en el país utiliza chatbots como ChatGPT de manera frecuente, principalmente para tareas escolares, búsqueda de información y producción de textos.
En ese mismo sentido, Patricia González Rodríguez, directora del Colegio de Psicología de la Universidad del Claustro de Sor Juana, sostiene que: “No emiten juicios; recuerdan datos y responden de forma empática. Para aquellos con timidez o inseguridad, hablar con un chatbot puede resultar menos amenazante que interactuar de forma real con otras personas”.
Pero para González Rodríguez este problema tiene una repercusión inmediata en la búsqueda de ayuda profesional y reconoció actitudes como el aislamiento social y la dificultad de mantener diálogos con familia y amigos mirando a los ojos, como algunos de los rasgos que deberían alertar a los allegados de un sujeto que podría atravesar por esta situación.
“La clave no es competir con la tecnología, sino ofrecer vínculos humanos suficientemente disponibles y significativos”, declaró y enfatizó en que este fenómeno “no habla tanto del poder de la inteligencia artificial como de la fragilidad de nuestros espacios de escucha”.
