El lago de los cisnes es de esas historias que probablemente conocemos incluso sin haber ido nunca al ballet. Sabemos de los cisnes, del príncipe, del hechizo, de Odette y de Odile, pero también de una música que se volvió parte del imaginario colectivo. El reto, entonces, no está en contar una historia que el público desconozca, sino en encontrar qué puede decir hoy.
La Compañía Nacional de Danza regresa al Auditorio Nacional con dos funciones de esta obra. La propuesta coreográfica de Cuauhtémoc Nájera, inspirada en las versiones de Marius Petipa y Lev Ivanov, conserva la tradición del ballet clásico, pero cambia la manera en que vemos a sus personajes.
“Lo que es diferente y lo que podemos traer a nuestro contexto es la lectura que le damos”, explicó a 24 HORAS Erick Rodríguez, director artístico de la Compañía Nacional de Danza.
Y ahí está una de las claves de esta versión. No se trata de convertir El lago de los cisnes en otra historia, sino de mirar con otros ojos a quienes la protagonizan.
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“Al humanizar los personajes, se abre la posibilidad de que el público pueda encontrar algo de sí mismo en ellos”, sostuvo Rodríguez.
Para el director, adaptar un clásico de esta dimensión para las nuevas generaciones sí representa un reto. No porque la historia haya dejado de funcionar, sino porque el público también cambia.
Pero hay algo que permanece: la música de Piotr Ilich Chaikovski. Esta vez, el público podrá escucharla en vivo con la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección de Gavriel Heine, quien tiene una amplia experiencia en el repertorio de ballet y ya había trabajado con la compañía en esta obra.
“Es una conexión de almas, si se me permite la expresión, entre músicos, bailarines y público”, comentó Rodríguez.
La experiencia cambia también por el espacio. Llevar El lago de los cisnes al Auditorio Nacional implica encontrarse con un escenario y un público distintos, pero también con la posibilidad de que miles de personas tengan contacto con un clásico quizá por primera vez en vivo.
Y para Erick Rodríguez, esa es precisamente una de las ventajas de regresar a esta puesta: “El público ya tiene una referencia y quiere volver a encontrarse con ella. El reto está en cumplir con esas expectativas y, al mismo tiempo, ofrecer una lectura que permita descubrir algo nuevo”.
Rodríguez conoce la obra desde ambos lados del escenario. Antes de ocupar la dirección artística de la compañía, fue bailarín y llegó a interpretar a Sigfrido. Ahora, sentado entre las butacas, su mirada es otra.
“Como bailarín tienes que desempeñar tu personaje, estás pendiente de lo que pasa alrededor durante la historia. De este lado tienes que ver la música, los ensayos… La perspectiva es mucho más amplia que solo lo artístico”, explicó.
Sin embargo, hay algo que no ha cambiado: el sentimiento cuando ve El lago de los cisnes.
“Me sigue emocionando ver el espectáculo, ver la historia, ver el cuento que en mi vida experimenté y vivirlo ahora desde otro lugar”.
El lago de los cisnes puede tener casi 150 años, pero la historia no envejece, el cuento sigue siendo el mismo; lo que cambia es lo que encontramos cuando volvemos a verlo.
El lago de los cisnes
- Lugar: Auditorio Nacional (Paseo de la Reforma 50, Polanco V Sección)
- Fecha: 10 de octubre
- Horario: 16:30 y 20:30 horas
- Costo: $694-$3,645
- Instagram: @cndanzamx
