La llegada de un niño a la vida de una mujer marcada por la soledad es el punto de partida de Moscas, la nueva película de Fernando Eimbcke protagonizada por Teresita Sánchez, misma que combina humor, ternura y melancolía para explorar las heridas emocionales y la capacidad de los seres humanos para volver a conectar con otros.
La historia sigue a Olga, una mujer que vive sola en un departamento dentro de una unidad habitacional y cuya rutina cambia cuando renta una habitación a un hombre que, sin avisarle, también lleva consigo a su hijo de nueve años.
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“Yo digo que Moscas es la hermana mayor y más madura de Temporada de Patos, que fue una película en la que éramos muy inconscientes de lo que estábamos haciendo, y en esta creo que hay mucho más madurez.
Hubo 22 años en el inter, algo tuvimos que aprender en ese tiempo”, comentó Fernando Eimbcke en entrevista con este medio.
Para el director, uno de los temas centrales de la película es la manera en que los niños enfrentan el dolor, “tienen una gran herramienta, que es la fantasía”, señaló, al recordar que el proceso creativo de Moscas fue una búsqueda colectiva en la que personajes, espacios y atmósferas fueron encontrándose poco a poco durante el rodaje.
La relación entre Olga y el pequeño Cristian, interpretado por el actor Bastian, constituye el corazón emocional de la historia.
Teresita Sánchez aseguró que gran parte de su trabajo consistió en ponerse al servicio del joven.
“Yo siento que es entender perfectamente bien que es el rey del set. Estoy a su servicio. Generosamente Fer dice que yo soy la protagonista y él el antagonista. Yo digo que él es el protagonista y yo soy su antagonista”, expresó entre risas Teresita.
Los personajes
La actriz reconoció que comparte poco con Olga, una mujer cerrada emocionalmente y desconfiada de quienes la rodean.
Sin embargo, encontró en ella una profunda humanidad.
“Lo que me genera Olga es mucha ternura”, afirmó.
“Estas sutilezas de entregarme detalles muy minuciosos y específicos de Olga me iban dando la identificación de un ser a otro ser con sus heridas y sus carencias”.
Más allá de la experiencia actoral, Sánchez aseguró que el personaje le dejó una enseñanza personal.
“Empatía. Total y absoluta empatía de todos los seres. Tendemos a juzgar y a prejuzgar y nos llevamos unos chascos tremendos.
Olga es la representación de todos esos seres que decimos: ‘ay, qué amargada’, pero no sabemos que hay en el fondo”.
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Filmada en el Centro Urbano Presidente Alemán (CUPA), la cinta también funciona como un homenaje a la vida comunitaria de los multifamiliares capitalinos.
Eimbcke destacó que estos espacios conservan un sentido de identidad y convivencia que se ha ido perdiendo con el desarrollo urbano contemporáneo.
“Tanto Temporada de Patos como Moscas, son un homenaje al barrio”, sostuvo.
Tras su recorrido por festivales como la Berlinale y el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, el realizador celebró que la película pueda encontrarse con el público en salas de cine, a donde llegará el próximo 2 de julio.
