Pedro Almodóvar llega a Cannes con Amarga Navidad
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El Festival de Cannes entró en una de sus jornadas más intensas con la llegada de Pedro Almodóvar a la competencia oficial gracias a Amarga Navidad, película con la que el director español busca conquistar por séptima ocasión la Palma de Oro y cerrar una cuenta pendiente con el máximo reconocimiento del certamen francés.

Pedro Almodóvar intenta conquistar Cannes

La nueva cinta del realizador sigue a Raúl Durán, un cineasta reconocido que atraviesa un bloqueo creativo y encuentra una posible salida cuando decide transformar en una obra las experiencias de alguien cercano.

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Antes de la proyección, Almodóvar apareció en la alfombra roja acompañado por parte del elenco integrado por Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia, Victoria Luengo y Aitana Sánchez-Gijón, en uno de los momentos más esperados de la jornada.

Pese a su extensa relación con el certamen y a premios como mejor dirección y mejor guion, el cineasta aún no ha obtenido la Palma de Oro. Su cine, construido a partir de personajes intensos y emociones complejas, mantiene una idea central que ha repetido durante años: el actor es quien sostiene realmente una historia.

Leonardo Sbaraglia, quien interpreta una especie de alter ego del realizador, comparó su manera de trabajar con la de artistas como Salvador Dalí o Pablo Picasso por la forma en que construye universos propios.

Foto: Pedro Almodóvar /AFP  

Otro de los regresos destacados fue el del cineasta ruso Andrey Zvyagintsev con Minotauro, su primera película en nueve años y la primera desde su salida de Rusia. Tras haber permanecido semanas en coma inducido durante la pandemia, el director volvió con una historia sobre una familia privilegiada que comienza a derrumbarse mientras la invasión rusa a Ucrania avanza como una presencia constante alrededor de ellos.

Para el realizador, el conflicto terminó infiltrándose de forma inevitable en la película.

Optan por un cambio el la trama

Trenes con tanques, campañas patrióticas y el reclutamiento militar aparecen en una historia donde la guerra sirve como reflejo de una sociedad desgastada moralmente.

La presencia mexicana también encontró un espacio íntimo dentro del festival con el realizador Bruno Santamaría Razo debutó en la Semana de la Crítica con Seis meses en el edificio rosa con azul, una película inspirada en recuerdos de su infancia y en la experiencia de crecer mientras su padre enfrentaba un diagnóstico de VIH durante la década de 1990.

El filme mezcla elementos documentales y ficción para retratar los silencios familiares, el miedo construido alrededor del sida y el despertar emocional de un niño que comienza a descubrir sus sentimientos hacia su mejor amigo. Lejos de construir una historia centrada en la tragedia, Santamaría optó por una mirada cálida sobre una infancia rodeada por música, colores y afectos que intentaban proteger a los hijos de una realidad que aún no podían comprender.

Las preocupaciones sociales continúan presentes en otras películas del certamen como Fjord, del rumano Cristian Mungiu, una reflexión sobre las fracturas ideológicas contemporáneas y las dificultades para convivir entre visiones distintas del mundo.