Apenas unos días después de su encuentro cordial con la presidenta Claudia Sheinbaum durante el sorteo del Mundial 2026, el presidente estadounidense, Donald Trump, reactivó uno de los roces más sensibles de la agenda bilateral al advertir que impondrá un arancel de cinco por ciento a los productos mexicanos si México no entrega de inmediato el volumen de agua pendiente del Tratado de Aguas de 1944.
El amago, difundido en la red social conservadora Truth Social, llega tras semanas de diálogos que, hasta ahora, habían mantenido estable la relación comercial.
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El jefe de la Casa Blanca acusó a México de “seguir violando” el acuerdo que regula las entregas de los ríos Colorado y Bravo, y exigió liberar antes del 31 de diciembre 246 millones de metros cúbicos del rezago acumulado. Washington calcula que el déficit supera 986 millones de metros cúbicos en el ciclo 2020–2025, pese a los avances logrados en negociaciones recientes. El mandatario vinculó el retraso con perjuicios directos a los productores de Texas, un sector clave para su base política.
El tratado establece que la Unión Americana debe enviar cada año 1 mil 850 millones 234 mil metros cúbicos de agua del río Colorado a México, mientras México debe entregar 2 mil 158 millones 605 mil metros cúbicos del Bravo por ciclo quinquenal. La flexibilidad del acuerdo permite compensar faltantes en ciclos posteriores, mecanismo que México invoca ante la sequía prolongada en la cuenca y el deterioro de presas nacionales durante los últimos años.

SEQUÍA Y TENSIONES LOCALES
La disputa no es nueva. Desde 2020, los intentos mexicanos por cumplir los volúmenes comprometidos han detonado protestas, como la toma de la presa La Boquilla en Chihuahua, que dejó un muerto. En 2023 y 2024, la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) advirtió que las reservas mexicanas eran insuficientes para cerrar el ciclo sin medidas extraordinarias. Estados como Tamaulipas alertan que acelerar las entregas comprometería su propio abasto.
En abril, México aceptó liberar volúmenes inmediatos y aumentar aportaciones en seis afluentes del Bravo. Washington celebró el gesto y agradeció la intervención personal de la presidenta. Sin embargo, la Casa Blanca sostiene que el rezago persiste y ahora lo vincula con afectaciones al algodón, los cítricos y el ganado texano.
PRESIÓN TEXANA
El endurecimiento del republicano ocurre en paralelo a una nueva ronda de apoyos
agrícolas por 12 mil millones de dólares, anunciada tras reunirse en la Casa Blanca con
productores del sur de Texas, el gobernador Greg Abbott y el senador Ted Cruz, quienes
reclaman presionar a México vía aranceles.
La amenaza contrasta con el tono positivo que Trump mostró hace apenas unos días. Tras conversar media hora con la mandataria mexicana y el primer ministro canadiense Mark Carney en Washington, el presidente estadounidense calificó el diálogo como “muy productivo” y subrayó la importancia del comercio regional. No obstante, el diferendo hídrico vuelve a interponerse como un frente de presión sobre México y un recordatorio del peso político del agua en la relación bilateral.
