Dicen que el primer paso para solucionar un problema es admitir que hay uno. La complicación en los problemas ambientales es que casi siempre nos damos cuenta de la gravedad de la situación hasta que ya es muy tarde y los daños están hechos.
En el caso de la crisis hídrica llegamos rápido a ese punto de no retorno y lo complejo es que tenemos una dinámica en la que no nos preocupa el abasto hasta que la llave está seca.
Según la ONU, en un informe recién publicado, ya no podemos hablar de una crisis porque no hay una forma de reestablecer lo que hemos perdido y ahora estamos en lo que llaman una “bancarrota hídrica”.
Lo que quiere decir el Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas es que la humanidad afectó de manera irremediable la disponibilidad del recurso y ya no podremos volver a lo que conocíamos como “normalidad”.
Las cuencas, glaciares, lagos, humedales, aguas subterráneas y casi cualquier cuerpo de está contaminado o afectado por la actividad humana. Esa aseveración no es nueva, lo notorio es que el análisis también remarca que la humanidad ha hecho uso no solo de esos recursos, que son renovables, sino que también afectó los recursos de lenta recuperación como los glaciares y los depósitos subterráneos. Las reservas, pues.
Además del panorama poco alentador que dibuja por la mala gestión a lo largo de muchos años del recurso del agua, el documento advierte que el reto ahora es que quienes están al frente de los gobiernos puedan marcar nuevos límites o definiciones sobre cómo repartir, proteger y utilizar el agua disponible.
La ONU sostiene que sin compromisos internacionales, las afectaciones que vienen por las sequías o el desabasto de agua serán para los sectores más vulnerables.
El diagnóstico que hace el organismo es preocupante, pero lo crítico es que se requiere una conciencia colectiva y una acción responsable de los entes que gobiernan para resolver el problema.
La verdad es que no creo que tengamos ninguna de las dos.
Por poner un ejemplo simple: en el caso específico de la sequía es un tema que únicamente se busca cuando se padece. Por ejemplo, después de las lluvias récord en Ciudad de México apenas y se consultó el tema en buscadores.
Un año antes, cuando un fenómeno climático redujo las reservas del Cutzamala a los niveles más bajos en décadas, el término se buscó hasta 200% más.
Las acciones del gobierno al respecto del cuidado del agua funcionan más o menos igual. Si no hay una crisis en puerta, la prevención es mínima.
Y aquí la duda genuina: ¿aprendimos algo de la crisis?
Ahora lo que tenemos es una situación más grave, pero remediable aún.
Justo el informe de Naciones Unidas busca encender la preocupación de quienes tienen poder de decisión para que, con una visión a futuro, podamos buscar opciones que garanticen que todos sobrevivamos con los recursos que quedan.
@Micmoya
