Al inaugurar el Foro Nacional “Más allá de las pantallas: Impacto de las Tecnologías Digitales en la Educación y en la Salud Mental”, el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado convocó a abrir el debate sobre cómo debe abordarse el uso de estas tecnologías desde la nueva Escuela Mexicana (NEM).
SEP se pronuncia contra la era digital
“Hablar del uso de tecnologías digitales en la enseñanza y su impacto en la salud mental es un imperativo que nos incumbe a todas y todos, por el presente y el porvenir educativo de este país. Necesitamos una discusión amplia y profunda que abarque desde el derecho de acceso a la conectividad hasta el uso consciente y la apropiación efectiva de las nuevas tecnologías”, manifestó.
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El secretario Mario Delgado Carrillo expuso que la Agenda Digital Educativa, impulsada por la NEM, propone el desarrollo de habilidades y saberes digitales, la innovación educativa y el cierre de brechas de desigualdad. La tecnología, dijo, puede ampliar horizontes, democratizar el acceso al conocimiento y fortalecer la participación en la esfera pública digital, siempre que medie un proceso riguroso de alfabetización digital, pensamiento crítico y acompañamiento pedagógico.
Comprender las nuevas tecnologías
El titular de la SEP afirmó que la intención no es “regresar el reloj” a una época previa a los dispositivos, las redes sociales y las inteligencias artificiales, sino preguntarnos cómo generar entornos más sanos, menos competitivos y más solidarios dentro y fuera de las escuelas, a fin de fortalecer una comunidad protectora.
De la misma manera, la cabeza de la SEP, aseguró que, en lugar de “demonizar” estas herramientas, lo que se busca es comprender las condiciones en que los dispositivos se integran a la vida de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, así como las consecuencias que ello tiene en su bienestar, desarrollo y aprendizaje.
Comentó que diversas iniciativas estatales han documentado lo que muchos docentes perciben a diario: el uso constante y no regulado de dispositivos puede deteriorar la concentración, el rendimiento académico y la convivencia escolar. A ello se suman riesgos digitales como el ciberacoso, el grooming, el sexting, la exposición a contenidos inapropiados y la violencia digital, que forman parte de la realidad que enfrentan las infancias y juventudes. Protegerlas es una obligación compartida entre el Estado, la escuela y la familia.
Riesgos cognitivos, advierten
Al respecto, la oficial nacional del Sector de Ciencias Sociales y Humanas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en México, Paola Cicero Arenas, advirtió riesgos cognitivos y socioemocionales por el uso excesivo, como afectaciones a la memoria y a la atención, y propuso una política integral basada en evidencia, ética por diseño y responsabilidad compartida, con alfabetización algorítmica, regulación prudente y evaluación continua, priorizando siempre el bienestar humano.
Por su parte, Jonathan Haidt, profesor de la Universidad de Nueva York y autor del libro “La generación ansiosa” señaló que México demuestra liderazgo moral al impulsar una conversación pública que otros gobiernos han tratado como un asunto privado; señaló que organizar este diálogo colectivo es un paso decisivo frente a una crisis global, considerando que desde 2010, la salud mental adolescente se deterioró cuando los teléfonos inteligentes y las redes sociales adoptaron algoritmos adictivos.
La consejera de Educación e Investigación de la Embajada de Australia en México, Alia Imtoual, compartió la experiencia australiana en bienestar y seguridad digital; explicó que el sistema federado de este país combina liderazgo nacional con implementación estatal, priorizando calidad docente, bienestar estudiantil y entornos seguros.

Informan iniciativas de otros países
Informó que en 2024 Australia aprobó una ley que impide redes sociales a menores de 16 años y obliga a plataformas como TikTok, Instagram y Snapchat a verificar la edad bajo riesgo de multas. Indicó que la medida responde a riesgos inaceptables como aislamiento, deterioro de salud mental y contenidos dañinos amplificados por algoritmos e IA.
Afirmó que, con estas medidas, Australia ha observado mejoras en clima escolar, menor acoso vinculado a redes y mayor concentración; destacó la prevalencia de patios más activos y mayor interacción social entre estudiantes puesto que el objetivo no es eliminar la tecnología, sino gestionarla con base en evidencia para proteger el bienestar juvenil.
En su intervención la directora de Innovación Educativa de la Universidad Iberoamericana, Cimenna Chao Rebolledo, destacó que el uso de dispositivos móviles y redes sociales ocupa en promedio 5.7 horas diarias en la vida de niñas, niños y jóvenes, convirtiéndose en un espacio donde se construyen identidades y vínculos.
También puede generar trastornos
Asimismo, advirtió que al menos 13% de adolescentes vive con un trastorno psicológico diagnosticado y hasta 25% experimenta soledad no deseada. En un entorno hiperconectado, riesgos como la desinformación, el grooming y el sexting pueden amplificar vulnerabilidades preexistentes, especialmente cuando la tecnología sustituye el acompañamiento humano.
Ante ello, subrayó la importancia de impulsar una literacidad digital integral, con enfoque técnico, sociocrítico y socioemocional. La prevención, enfatizó, inicia en el fortalecimiento de la convivencia, el acompañamiento familiar y escolar, así como en la promoción de una cultura de higiene digital y cuidado del bienestar emocional.
Durante su ponencia la titular de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la Universidad Nacional Autónoma de México, María Elena Medina-Mora, destacó el interés que tiene el Gobierno de México por la salud mental de niñas, niños y jóvenes, al señalar que este factor puede incidir en la deserción escolar. Indicó que preparatorias y universidades enfrentan una creciente demanda de atención psicológica, la cual debe abordarse también mediante un uso adecuado de las tecnologías.
Explicó que, según estudios realizados en México y América Latina, las y los jóvenes que utilizan tecnología suelen tener menor supervisión parental y la emplean más para actividades recreativas que académicas. Añadió que alrededor de los 15 años se incrementan los problemas de salud mental, como la adicción al juego y a las apuestas, lo que los coloca en una situación de especial vulnerabilidad.
