Miriam Castillo

Yo sé que mi pregunta parece completamente contraria a algunas preguntas que nos hemos hecho en este mismo espacio, pero quizá la posibilidad de encontrar un punto medio entre las ventajas de las herramientas tecnológicas que están en desarrollo y los riesgos que implican sea el verdadero significado de progreso.

Es ingenuo pensar que podemos aislarnos de la tecnología para poder educar, quizá la aproximación deba estar en un punto medio, donde el docente pueda tener una herramienta para hacer más sencillas tareas sistemáticas y el acompañamiento está en otra parte.

Hace poco fui a un foro realizado por la fundación SM, que impulsa la investigación educativa, el fomento a la lectura y la formación de profesores. Uno de los exponentes en un auditorio abarrotado de maestros fue Giancarlo Brotto, fundador de Pave Edu y un entusiasta de la tecnología en la educación.

Según sus datos, si hay un acompañamiento de un profesor en el uso de la tecnología, se convierte en una herramienta, porque el maestro guía y pide un ejercicio de pensamiento para los alumnos, hay un ejercicio de pensamiento y no se sustituye el razonamiento.

En una entrevista después de la ponencia, algo de lo que más me llamó la atención fue su profunda convicción de un panorama esperanzador para el uso de la Inteligencia Artificial en los espacios de educación.

A pesar de las reservas y los capítulos visiblemente cuesta arriba que hay en el uso de tecnologías, Brotto aboga fervientemente por la inteligencia y la tecnología en las aulas y lo explica así:

“En ningún momento queremos sustituir a los maestros o su función. Pero lo que creo que trae la Inteligencia Artificial consigo es esperanza. Es la posibilidad de acortar ciertos caminos a quienes tienen problemas de aprendizaje, de lenguaje. Ubicar en dónde necesitamos que la IA pueda trabajar con chicos cuyo aprendizaje no es tradicional y pueda acercar herramientas. Imagina un chico que toda la vida se ha sentido mal con su desempeño y de pronto descubra que es solo que necesita escuchar una lección en lugar de leerla”, dijo.

Y aquí la duda genuina. ¿Y si en todo esto solo nos hace falta poner guías, rieles, casillas?

Brotto confía en que la IA puede ayudar a procesar ciertos contenidos para dar una presentación más pedagógica a algunos grupos de alumnos y eso parece ser una buena noticia.

No es que yo haya cambiado de opinión respecto a los riesgos que trae consigo la Inteligencia Artificial, pero hablar con quienes creen que ese avance trae una posibilidad de expansión más que de terror es alentador.

Hace unas semanas la UNAM decidió crear un Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial, que de acuerdo con la institución, buscará articular y potenciar la herramienta.

Quizá es el inicio de una temporada en la que pongamos cercos y controles a una tecnología que a rato parece que nos rebasa y tal vez así, desde nuestro espacio de decisión logremos sacarle provecho.

 

      @Micmoya