Miriam Castillo

Hace un año en este mismo espacio escribí que los maestros estaban cansados (https://24-horas.mx/duda-genuina/quien-nos-va-a-ensenar-manana/), (junto con otros trabajadores primarios a los que deberíamos cuidar también). 365 días después y varias clases de por medio, estamos en el mismo punto. Y no es un buen lugar para estar.

Hoy solo vamos a hablar de los maestros, pero como siempre, la escuela es una buena muestra de lo que sucede en la comunidad que lo rodea.

Los maestros necesitan mejores condiciones para mejorar los procesos de aprendizaje de los alumnos. No lo digo yo de mi ronco pecho, hay más de un estudio que específicamente se concentra en los maestros.

Según un informe mundial del personal docente presentado por la UNESCO el año pasado, hay una escasez de maestros en el planeta. Las tasas de abandono se duplicaron en todos los países.

Este año, la Fundación SM en conjunto con el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana hicieron un estudio en México sobre el bienestar docente en la educación básica.

Y necesitamos hablar sobre todo eso porque no podemos darnos el lujo de perder a los docentes por desgaste, por falta de remuneración económica y otros síntomas que ya se dan en otros países.

Debemos tomarnos en serio el desgaste de la planta docente. Necesitamos hablar de la necesidad de marcar límites fuera del aula, de proporcionar espacios colaborativos a una labor que se ejerce muchas veces en soledad, de descargar actividades administrativas dentro de los horarios escolares.

La directora de la Fundación SM, Cecilia Espinosa, dijo que algunas de las medidas para hacer un cambio en los maestros —y a su vez en las aulas— no necesariamente tienen que ver con grandes asignaciones de presupuesto o un cambio radical en las aulas.

Se trata de procurar cuidados, no solo a los niños, sino a las personas que están frente a los grupos y eso requiere de acciones simples, pero intencionadas.

El estudio refleja bien, sin cargas políticas ni sesgos de otro tipo, cuáles son los puntos que habrá que poner atención y presentar soluciones específicas. Todo esto para que la profesión de enseñar siga siendo atractiva y no nos encontremos en la misma situación que otras naciones en unos años con una escasez de personal.

La buena noticia es que en la SEP la idea ronda las mesas. Uno de los argumentos que ofreció Mario Delgado, titular de esa dependencia, para proponer una modificación al calendario es que para los maestros “el descanso es un derecho laboral y una necesidad pedagógica”.

La mala noticia es que el mensaje se dio en medio de una serie de medidas caóticas que, sí proponían mayor descanso a los docentes, en medio de un recorte al calendario escolar sin una planeación y, también hay que decirlo, para saber dónde van a pasar tiempo los niños.

Tenemos tiempo de saber que hay que hacer cambios, ahora sabemos que esos no necesitan ser complejos. Ojalá no desaprovechemos las oportunidades que existen para cuidar a los maestros, a las escuelas y a los niños.

 

    @Micmoya