En ciertas dinámicas el silencio es una señal de peligro. En el caso del abuso sexual infantil además, es uno de los factores que hacen que el delito se perpetue.
¿Cómo hacemos para que guardar silencio sea más ominoso que hacer un escándalo? La pregunta puede aplicar para una gama amplia de delitos y situaciones diversas, pero en el caso del abuso infantil las voces deberían ser más sonoras.
México es uno de los países con más casos de este delito según la OCDE con más de 4.5 millones de víctimas y a la par de eso, hay un 80 por ciento de casos no se denuncian.
De nuevo, en nuestro país la impunidad es uno de los factores más agudos que complican la atención y la erradicación de un problema.
“El silencio para no incomodar a los familiares, generalmente a un señor, es algo que ayuda a que el delito siga impune”, cuenta Dafna Viniegra, una de las fundadoras de ILAS, una organización que busca la prevención y erradicación del abuso sexual infantil.
El ejemplo puede ser muy claro como cuando se presentaron algunas cifras del INEGI donde se leían casos de padres y madres con una diferencia de años estratosférica. Madres de 15 años con padres de 72. Madres de 11 años con personas de 40.
“Es claro que nos incomoda mucho señalar los abusos y a veces el silencio es más cómodo. Pero no debería. Las infancias no deberían tener episodios así”, dijo Viniegra en una entrevista con 24 HORAS.
A decir de la activista y con información técnica recopilada en varias etapas, el silencio puede ayudar a detectar un riesgo con las infancias durante su convivencia con un adulto. Bajo este principio, y algunos más elaborados con información técnica y la participación de expertos, se lanzó la aplicación VigIA.
Esta aplicación tiene como objetivo prevenir situaciones o eventos de abuso sexual infatil. Se puede descargar en casi cualquier dispositivo electrónico que se use cerca de las infancias o por las infancias mismas.
A partir de eso y la comparación con una base de datos comparada con inteligencia artificial, —hecha con entrevistas y testimonios de víctimas y victimarios a lo largo de 15 años— se determina si hay escenarios de riesgo, si se necesita hacer una llamada o abiertamente hay que acudir de manera física a brindar ayuda.
La presentación de la aplicación es un paso grande en la prevención de los delitos. Con el diseño de diversas variables, se instala en varios de los dispositivos electrónicos y se puede hacer un barrido general del entorno donde están las infancias.
El esfuerzo de la sociedad civil es importante, pero una vez más la acción más fuerte queda del lado de los activistas y aquí viene la duda genuina: ¿en dónde colocamos la función del Estado?
¿Cuántas veces tendremos que hacer compensaciones desde la sociedad civil con nuestros sistemas de justicia para que los delitos primero no se cometan y después se castiguen?
Necesitamos hacer fuerte a nuestras instituciones si no queremos convertirnos en un país que funciona a base de alertas de la sociedad civil.
@Micmoya
