Miriam Castillo

A partir de las protestas de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, en las calles de Ciudad de México se tuvieron varios días de caos y parálisis de la movilidad. Incluso, estuvo en vilo la realización de parte de los festejos a propósito del Mundial en el Zócalo capitalino.

Pero más allá de los impactos mediáticos, en los que una de las sedes del Mundial lucía con bloqueos y algo de colapso, no queda muy claro qué fue lo que ganaron los maestros con las protestas.

De inicio, las conversaciones con el gobierno federal parecían estar muy encaminadas a encontrar acuerdos a algunas de las demandas docentes.

Las autoridades como la Secretaría de Educación y la Secretaría de Gobernación fueron reiterativas sobre la disposición de hablar con los maestros. Quizás en un tono mucho más conciliador que otros gobiernos distintos a Morena.

Sin embargo, la disposición para negociar de la Coordinadora no se veía clara y más bien parecían encaminados en reforzar el chantaje conforme se acercaban los días de la inauguración del torneo de futbol más importante.

El Gobierno capitalino amuralló el estadio, dedicaron varios operativos para prevenir que las personas lograran llegar a ver la inauguración y el partido y poco a poco las demandas de los docentes se fueron diluyendo entre otras de muchos de los colectivos que buscaron los reflectores de la Copa para hacer visibles sus muchas veces válidas denuncias.

Días después de la inauguración y con la perspectiva de que las demandas hechas por los profesores no se han modificado por completo, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo en la conferencia del 11 de junio que existía la posibilidad de que las negociaciones con los maestros no se hicieran ni con la CNTE ni con el SNTE.

La demanda que aún conservan los profesores es la desaparición de la Unidad del Sistema para la carrera de las maestras y los maestros (Usicamm).

Según la mandataria, las consultas podrían llevarse a cabo a través de asambleas y consultas directas con la base magisterial.

Si este es un esquema que completa el gobierno podría ser una de las acciones que cambie de fondo el poder y los liderazgos en el gremio.

Mi duda en este caso es si ese cambio implica una mejora real para las condiciones de los docentes. Porque en general, los maestros en las escuelas tienen una serie de condiciones precarias en las que la enseñanza está plagada de obstáculos.

Clases multigrado, falta de material, escuelas en malas condiciones, dificultad de los maestros en traslados o incluso falta de seguridad por sí misma. Ninguna de estas carencias se ve fielmente reflejada en las demandas magisteriales a pesar de estar en el centro de las necesidades para poder dar una educación de calidad.

Ojalá que con los giros políticos que parecen estar impulsando la coordinadora se tengan ganancias de fondo de una vez por todas.

 

    @Micmoya