No necesariamente me refiero sólo al partido de futbol. La pregunta que tengo hoy puede estar relacionada con eso, con la euforia que hemos tenido los últimos días porque la Selección Mexicana ganó sus partidos, pero mi duda justo va sobre si podemos celebrar pequeñas victorias como país.
¿Está mal si vemos el lado amable? Últimamente hay comentarios divididos en las redes sociales sobre si deberíamos tener esa euforia desbordada después de los triunfos en los partidos, porque hay muchos críticos que anotan que todavía hay pendientes, que el país tiene cifras de desaparecidos que suman más de 135 mil.
Que nuestros índices educativos tienen cifras preocupantes como que 60 por ciento de los alumnos con necesidades de apoyo en comprensión lectora, pero también quiero escuchar una buena noticia y no sentirme culpable de festejar.
Me estoy adelantando en los pronósticos del futbol. Incluso estoy yendo en contra de las probabilidades y de los expertos deportivos. Pero también tengo esa duda desde hace varios días.
Veo la euforia y esa expectación frente al siguiente partido de la Selección y me contagio, sin querer. ¿Si festejo una cosa estoy demeritando la otra? Lo pregunto porque creo que estamos mezclando conceptos y me genera un conflicto.
Si bien la Selección Nacional es un fenómeno en todo el país, estamos hablando de un juego. Y no lo digo con desprecio. Esa es justo su virtud, es un juego y nos despierta cosas muy pasionales, pero eso es todo y ya. No vienen a solucionarnos prácticamente nada, es sólo que ruede el balón 90 minutos.
Pero tal vez es justo esa posibilidad de celebrar las cosas simples lo que nos tiene todavía en una pelea contra las malas noticias. Probablemente sea lo que, a pesar de todo, nos deja en una buena posición cuando vienen a preguntarnos sobre la felicidad.
Quizá lo que quiero saber es si estoy cometiendo una falta de insensibilidad si brinqué después del tercer gol o si se me rozaron los ojos después de ver la cara que puso Guillermo Ochoa cuando le dijeron que iba a entrar a la cancha.
Creo que nos hace ver el lado bueno de algunas cosas que nos representan de vez en cuando, porque creo que la esperanza y el buen humor es justo lo que nos hace regresar con ganas renovadas a pedir que terminemos los temas inconclusos. Que nos cumplan todo lo que prometen y queda en el aire.
Me emociona la pasión y el entusiasmo de mucho aunque yo entienda muy poquito de lo que pasa en la cancha.
Que quede claro, no estoy diciendo que debamos de festejar sobre los escombros o que el festejo sea lo único que veamos. Pero sí creo que tampoco podemos dejar de ver lo que sí puede celebrarse.
En algún momento podríamos quedar relegados a la tragedia hasta volvernos insensibles a ella, como ya nos ha pasado.
Las cifras del país no son nada halagadoras y no pretendo que un partido nos modifique eso, pero quizá después del festejo, nos demos cuenta que vale la pena seguir en la pelea por lo que todavía está aquí.
@Micmoya
