Miriam Castillo

Para cuando escribo esto, el partido de la Selección Mexicana aún no termina y el título es un pequeño guiño a la buena suerte para el equipo.

Pero, además de los buenos deseos, esta vez quiero hablar de una constante que hemos visto en los partidos pasados. Los que llegan una vez que toda la fiebre y emoción pasa. Los trabajadores de limpia que vienen una vez que los festejos, los desfiles, las protestas terminan en la ciudad.

Después de los partidos de la selección ha sido una constante ver la cantidad de basura y desperdicio que hay en las calles. Ya que terminan esos festejos monumentales hay una cuadrilla (o varias) de personas que trabajan en la limpieza de las calles y creo que habrá que ponerles más atención que solo la revisión pasajera que viene con la resaca del día siguiente.

En general los trabajadores de limpia trabajan en una mezcla de plazas de base —en las que continuamente se quejan de que tienen que pagar una cuota a los líderes sindicales— trabajos o plazas temporales, que carecen de derechos laborales y equipo de seguridad o quienes trabajan abiertamente en la informalidad, con condiciones más precarias que los salarios bajos, porque dependen de las propinas o bien del valor de lo que alcanzan a vender de los materiales que reciclan.

En Ciudad de México hay unos 14 mil trabajadores de base y 10 mil más con contratos bajo el término de Nómina 8, donde las prestaciones de ley son distintas y no acceden a todos los derechos laborales. Algunos incluso trabajan sin guantes, sin equipo de protección y fabrican sus propias escobas. Además que el número de personal tampoco es tan grande.

Tan sólo el número de barrenderos es de 2 mil 108 para toda la ciudad. Para atender la limpieza de todo el corredor de Reforma donde se concentraron más de un millón de personas en el partido pasado se requirieron al menos dos turnos del personal de limpia.

Según los cálculos de las autoridades de Ciudad de México, en condiciones normales la ciudad genera unas 12 mil toneladas de residuos y debido al mundial se estima que se generen unas 34 mil toneladas de desechos.

Los números no hacen mucha justicia al papel que desempeñan las personas que se dedican a la limpieza de las calles y a la recolección de basura. Algunas organizaciones que intentan agrupar y organizar al personal de limpia, explican que lograr los derechos laborales de ese sector es un reto que toma más esfuerzo que la pelea de otros gremios.

“Quienes tenemos que ver con la basura pareciera que a veces tenemos el mismo valor que ella. Nadie quiere vernos, no quieren pensar en nosotros”, platicó Judith Dillanes, del Movimiento Nacional de Recicladores de México.

Por eso creo que después de todo el festejo que ha habido en la ciudad estos días y una vez que volvamos a la cotidianidad de las calles y las encontremos limpias de nuevo, tendremos que sentarnos a pensar ¿quiénes son los que ayudan a que todo se vea en orden? Y pelear por los derechos que merecen.

 

    @Micmoya