María Felicia denunció el 26 de junio a Víctor Rodríguez por violencia. Su denuncia inició con “al fin tengo el valor de publicar estos videos”. Aunque había podido iniciar su denuncia, no creo que esté muy cerca de la justicia.
La denuncia de la esposa al exdirector de Pemex por violencia familiar solo retrata un problema: la violencia tiene que ver más con la desigualdad que hay y que se refuerza en el sistema y menos con un solo evento violento.
María Felicia había pasado demasiado tiempo en una relación de abuso no por voluntad sino porque las opciones eran pocas.
La detención de Rodríguez, aunque es un avance, se siente como una justicia chata porque el sistema —con situaciones laborales desventajosas porque los cuidados recaen en ellas, con la brecha salarial, con la discriminación en razón de género— que hace que las mujeres estén en desventaja todavía sigue ahí y está intacto.
María Felicia es la esposa de quien fuera el director de Pemex, Víctor Rodríguez, quien había dejado la dirección de la petrolera poco más de un mes antes, el 15 de mayo.
En los días que siguieron se anunció una investigación, se dejó a Rodríguez sin un cargo que ocuparía en la Secretaría de Energía y poco después, una vez que María Felicia formalizó la denuncia ante las autoridades, se abrió una investigación y fue detenido.
Pero esa detención no se siente necesariamente como un acto de justicia. Primero porque la denuncia llegó solo en el momento en el que Rodríguez parecía haber caído de la gracia de las cúpulas del gobierno actual.
Hacía pocos meses que había dejado la dirección de la paraestatal cuando esta pasaba uno de sus momentos más complejos (si es que en los últimos años ha tenido momentos sencillos). El manejo de las muchas crisis en Pemex fue cuestionable.
Una fuga de combustible negada varias veces sí sucedió y fue completamente responsabilidad de la petrolera, sumado a las finanzas críticas, los reclamos de los proveedores… terminaron en la renuncia de Rodríguez.
Semanas después de que Rodríguez dejó el cargo, elogiado por la Presidenta de la República, la denuncia de María Felicia fue pública. Lo hizo primero a través de una cuenta de YouTube donde dio a conocer videos del interior de su casa, donde se ve cómo el exdirector de Pemex la empuja y la golpea, incluso frente a uno de sus hijos.
Según cuenta ella, las agresiones no eran nuevas, ni fueron un evento excepcional. Tenía meses (quizá más tiempo) padeciéndolos. El exdirector de Pemex la había amenazado con dejarla sin dinero, sin trabajo y sin tener dónde vivir.
María denunció primero ante la opinión pública, sin autoridades de por medio. Solo así tuvo la sensación de que algo podía cambiar, cuando él no ejercía una posición de poder. Con sus propias cámaras como sus mejores aliadas. Porque si contaba una palabra contra la otra, no estoy segura que los dados hayan rodado a su favor.
@Micmoya
