Miriam Castillo

La Inteligencia Artificial tiene promotores y detractores en la misma proporción. Siendo una de los cambios más importantes desde la llegada del internet, debería tener más personas en ambos lados.

Porque creo que el debate y la discusión desde la mayor cantidad de aristas es indispensable para que podamos tener una ruta sobre cómo, cuándo y hasta dónde podemos confiar en ella.

La premisa es muy seductora: la Inteligencia Artificial promete llevarnos a un salto brutal desde el punto donde estamos hacia un futuro más eficiente. Dice que le es posible generar un algoritmo que ayude a la detección muy temprana del cáncer o hacer análisis que ayuden a mejorar la protección civil en el caso de algunos volcanes y otros avances importantes por el estilo.

Los logros siempre tienen una parte humana que revisa, que aterriza y que regula, pero de eso hablamos después.

Sin embargo, creo que nuestro entusiasmo nos lleva muy rápido en una carretera sinuosa que no nos permite ver después de las curvas.

Hay una buena serie de estudios que advierten de los riesgos de la Inteligencia Artificial. Además de la presunción de que sustituirá una franja específica de personas en el ámbito laboral, también hay advertencias que avisan los impactos sociales y psicológicos de la IA.

Casos en los que jóvenes se han suicidado después de hablar con algunos modelos de chatbots o la capacidad casi infinita de la Inteligencia Artificial de confirmar tus premisas, aunque te mienta.

El debate y la generación de pruebas, de estudios, de datos, se hace a lo largo del mundo y la realidad es que no tenemos una sola línea de actuación. Aprendemos casi a la par que la tecnología evoluciona.

Pero, y aquí viene la duda genuina: ¿quien está planteando las dudas y recelos respecto al uso de la Inteligencia Artificial en México?

¿Qué dependencia del Estado hace una parada para preguntarse sus efectos? Si bien, es un debate desconocido a nivel mundial, creo que el Estado tendría al menos que tener una ruta clara respecto a cómo crece, dónde se aplica y sobre todo cuál podría ser el acercamiento hacia las infancias y a niveles educativos. No porque sean los únicos que importen sino porque hasta ahora son los más vulnerables.

Mi preocupación viene porque creo que vamos tarde a un debate, sobre todo porque llegamos tarde a un debate anterior.

Me explico: Apenas esta semana el Gobierno de la República anunció un acuerdo de colaboración voluntaria con Google, Meta y TikTok para combatir violencia digital contra las mujeres.

Si bien nunca sobra y el esfuerzo es de reconocerse, el acuerdo llega tarde. La discusión sobre el impacto de ésta tiene muchos años y en buena medida ha hecho estragos ya.

Hasta ahora, no me queda claro a quién tenemos qué preguntarle qué hacemos con la Inteligencia Artificial y tengo miedo de terminar preguntándole a ella.

 

   @Micmoya