¿Qué tan seguido piensas en tu ropa y cómo llega a tu clóset? Sobre el tema y su fabricación hay muchas críticas, y algunas frecuentemente pasan por nuestro país.
El hecho de que la industria busca cada vez más ganancias ha provocado que la ropa dure cada vez menos tiempo lo que trae costos al medio ambiente y a las personas que están involucradas en su fabricación.
En particular sobre este tema, Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC) elaboró un estudio sobre La industria indumentaria en México y cuál es el estado de los derechos humanos de las personas que trabajan en ella.
El estudio revela que, al menos en México, una buena parte de las empresas de esta industria dice poco de las condiciones de sus trabajadores y sus políticas laborales.
Según el estudio, la industria textil en el mundo emplea a aproximadamente 75 millones de personas, de las cuales, el 75 por ciento son mujeres.
En específico en México, para finales de 2024, la cadena textil–confección en México generaba un aproximado de 1.2 millones de empleos, pero de esos, solamente un tercio correspondía a empleos formales.
Esto significa que alrededor del 66% de los trabajadores del sector no cuentan con un contrato formal, un salario digno, prestaciones laborales, vacaciones o acceso a sistemas de salud o créditos para la vivienda.
Incluso el mismo estudio remarca que 72% de las personas del sector trabajan sin un salario suficiente para superar el umbral de pobreza y, el 52% sin seguridad social. Entre el personal asalariado, el 42% trabaja sin contrato estable y casi la totalidad de las personas, el 94%, sin organización sindical.
Es decir que tampoco cuentan con muchos medios para poder mejorar sus condiciones de trabajo. Las organizaciones sindicales difícilmente están presentes en las maquiladoras.
Además de ese problema evidente, el estudio revela que las empresas no están dispuestas a transparentar sus políticas y compromisos para mejorar los derechos laborales en un 58 por ciento de las veces.
Ese no es el único problema de opacidad, el 90 por ciento de las empresas no informa sobre salarios, prestaciones, horarios de trabajo, días de descanso ni pago de horas extras. Únicamente el 3 por ciento de las compañías revela información sobre subcontratación, outsourcing o trabajo a domicilio.
Y aquí la duda genuina: ¿cómo mejoraremos las condiciones si no tenemos certeza de cuáles son?
Aunque el incremento de los salarios para los empleados de la industria mejora, no es suficiente. Por ejemplo: en 2022 las remuneraciones promedio del personal en la industria textil aumentaron un 11 por ciento en comparación con 2020.
Aún así, los pendientes que hay para mejorar las condiciones aún tienen mucho por caminar. Sin embargo, la pregunta también es: ¿cómo hago para saber cuál es el proceso de fabricación de lo que me pongo?
Quizá una de las cosas que debemos pedir como sociedad, de inicio, es saber cuál es nuestra huella a la hora de elegir qué nos ponemos para salir a la calle.
@Micmoya
