Después de la muerte de Nemesio Oseguera, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación vendrá un reacomodo. No deberíamos pecar de ingenuos y creer que con la muerte de la cabeza toda la organización colapse.
Sobre todo porque una de las características de este grupo tiene que ver con su alta capacidad de diversificar sus ingresos. Hasta ahora los diagnósticos de los expertos en seguridad han acertado al decir que para verdaderamente debilitar una organización es necesario llegar al corazón de su financiamiento.
Y es así donde debemos preguntarnos hacia dónde deberían ir los pasos que siguen. ¿Cómo hacemos para desenquistar una economía que ya está entretejida con lo legal?
Según las autoridades de seguridad, el Cártel Jalisco Nueva Generación, a diferencia de otras organizaciones delictivas, no solo obtenía recursos del tráfico de sustancias. El cártel logró expandirse y tener muchas fuentes de ingreso: huachicol, extorsión, secuestro, fraudes de tiempos compartidos y cobro de piso, solo por nombrar algunos.
Eso lo distingue de otras organizaciones que solo estaban enfocadas al tráfico de drogas, debido a que el flujo del dinero podía ser en efectivo y a veces eso limitaba su crecimiento en físico.
En cambio el cártel que dirigía el Mencho contaba con algunos negocios que a primera vista parecen legales. Que funcionan con una estructura con sistemas contables, nóminas y dinero dentro del sistema, lo que conlleva que el movimiento de dinero sea más rápido y con mayor volumen, lo que deja que el territorio no sea un obstáculo.
En los últimos meses el gobierno de Estados Unidos logró marcar algunos de los negocios con apariencia legal que tenía la organización criminal.
Por ejemplo, la oficina de control de bienes extranjeros de Estados Unidos (OFAC) marcó una serie de empresas que gestionan centros turísticos y otras más que aparentemente venden tiempos compartidos.
Aquellas que venden tiempos compartidos son claramente un esquema de fraude que ha dejado un buen número de víctimas en Estados Unidos y México. Pero otras empresas sí alcanzan a tener una operación dentro del sistema.
Incluso algunas de las empresas que operaban cabañas turísticas en la región donde se dio el último enfrentamiento entre el Mencho y las fuerzas de seguridad tenía una nota de seguimiento por las autoridades de Estados Unidos.
Y aquí viene la duda genuina: ¿cuáles son las acciones que siguen en materia financiera contra las organizaciones delictivas?
Incluso queda la duda respecto a si tenemos los controles suficientes para evitar que el dinero de actividades ilícitas termine en el flujo financiero legal.
Porque una vez que la pista del dinero se pierde, perdemos también la capacidad de rastrearlo y rastrear a los dueños. El peligro es que ese mismo dinero es el que mueve las voluntades de autoridades coludidas, o moviliza grupos de sicarios dispuestos a tomar plazas por la fuerza.
Necesitamos controles más fuertes para cerrar la llave de manera definitiva.
@Micmoya
