Para cuando se publique esta columna estaremos a unas pocas horas de la inauguración del Mundial en el estadio Ciudad de México.
La fiesta y el caos comparten espacio en las calles y en los espacios de las casas de buena parte del país. Pero hay una parte del Mundial que no se ve, que se percibe en algunas cifras días después y deja efectos duraderos.
Los eventos deportivos como este detonan crisis que ya están dentro de la sociedad y que en momentos específicos se agudizan. Más allá de la disposición que tienen las autoridades de organizar y llevar a cabo eventos por el lucimiento y la imagen internacional que podemos proyectar, quizá debamos ponernos a pensar cómo estos torneos y justas deportivas pueden ayudarnos a visibilizar y resolver dinámicas sociales que necesitamos cambiar.
En específico me refiero a una dinámica en particular que, según varias organizaciones, tiene cifras preocupantes durante la Copa Mundial, la violencia contra las mujeres.
Este tipo de violencia aumenta hasta 33 por ciento durante grandes eventos deportivos. La medición parte de los reportes policíacos que se hacen durante temporadas deportivas como esta que tenemos en puerta según informan organizaciones como la UNESCO y ONU Mujeres.
Evidentemente ni el futbol ni los deportes desatan la violencia. Más bien eventos deportivos como este juntan factores de riesgo que ponen a las mujeres en una situación más vulnerable.
La Red Nacional de Refugios hace una anotación particular y remarca que: “el estrés social, las aglomeraciones y los entornos asociados al consumo de alcohol que algunas personas agresoras aprovechan para ejercer violencia”.
Es decir, las condiciones hacen una tormenta perfecta para quienes ya padecen situaciones de violencia y pueden tener episodios más frecuentes o más graves. Es indispensable visibilizar que hay espacios y refugios seguros para quienes la padecen.
En específico la organización Red Nacional de Refugios pone a disposición una línea telefónica donde brinda atención y orientación las 24 horas en México.
Los teléfonos son: +52 55 29 72 64 45, 1-800-822-4460 y el número de WhatsApp es +52 55 6473 3004.
Esta misma red de organizaciones tiene sedes donde también apoya a mujeres y a sus hijos que viven en Estados Unidos o Canadá, porque la dinámica no es particular de nuestro país.
Sin embargo, la advertencia de las organizaciones me hace preguntarme: si ya contamos con estas cifras y las ubicamos como un patrón que se repite, ¿por qué no tenemos un sistema que sostenga a quienes padecerán esta violencia?
Porque la misma pasión que hay en las canchas no se refleja en la necesidad de proteger a quienes padecen violencia bajo este pretexto.
La verdad es que parece que la violencia y la consecuencia no está en las agendas porque está alimentada desde las esferas más altas y se repiten en cualquier otra con la misma frecuencia con la que se festeja en las canchas.
@Micmoya
