¿Qué hace que un país tenga confianza en los votos que emite en una urna? Una de las actividades que más podría traer estabilidad a un gobierno es saberse respaldado por sus habitantes y la construcción de esa certeza viene desde antes de que los votos lleguen a las urnas.
La solidez de las instituciones determinan esa certidumbre. Deberíamos encender algunas alarmas porque en los últimos años, México ha sido uno de los países con mayor deterioro electoral (en el indicador Electoral Integrity Project tuvimos una caída del lugar 59 al 84, por poner un ejemplo).
Por eso creo importante que revisemos desde antes qué tan sólidas son nuestras bases para el proceso que viene, pero hacernos esa pregunta a veces nos devuelve respuestas quizá envueltas en un poco de método y mucho de política.
Hace no muchos días México inició el proceso electoral del año que viene. Un conjunto de elecciones que incluyen gobernadores, diputaciones federales, la renovación de congresos locales.
En medio de esto, leí el informe que dieron a conocer un grupo de organizaciones sociales concentradas en el Observatorio Permanente de Integridad
Electoral (OPINE), donde se dieron a la tarea de buscar números e identificar patrones.
El informe arranca con la afirmación de que el país inicia el proceso con una “fragilidad institucional”.
En una entrevista con Luis Fernández, director de Práctica: Laboratorio para la Democracia, detalló que la aseveración viene que ver con el cambio que ha habido en algunas de las reglas o en las instituciones donde se hacen cumplir dichas reglas.
Por poner ejemplos sencillos, llegamos al proceso con solo 5 de 7 magistrados en el Tribunal electoral. En el INE están pendientes de nombramiento 7 presidencias, 16 consejerías en OPLES que deberían ser designadas antes del 2 de noviembre.
La democracia está conformada por varios factores. La calidad de la democracia no depende solo de un criterio que tenga que ver con las urnas y los votos, sino con posibilidades de impugnación e instituciones alrededor.
Las organizaciones sociales no tienen otro peso más que el de la observación, si bien rigurosa y con datos, el arma parece no tener muchos dientes, pero el ejercicio me parece extraordinariamente valioso.
“Necesitamos que las instituciones se sepan observadas, que tengan presente que estamos viéndolos. Que sus acciones, votaciones y discusiones se revisan”, explicó Luis Fernández.
Y creo que coincido. Necesitamos remarcar que las votaciones y las decisiones que se toman, pasan por un ojo ciudadano y desde ahí construimos la percepción de los procesos equitativos.
En un proceso donde ya vemos promociones adelantadas en varios partidos, ¿qué tanto queremos presionar como ciudadanía para que las reglas se cumplan?
@Micmoya
