Miriam Castillo

En los últimos días, Morena ha definido a sus coordinadores de la defensa de la Cuarta Transformación, que no son otra cosa que sus candidatos para competir en las gubernaturas del próximo año.

Ese nombramiento es solo el inicio de una serie de decisiones electorales que tienen que tomarse de aquí a los siguientes meses para que el partido participe en el proceso de 2027.

Va a ser una elección gigante; están en juego 19 mil 609 cargos de elección popular, en uno de los comicios más grandes de la historia del país.

Aunque mucho del foco se encuentra en las gubernaturas de los estados (se eligen 17 gubernaturas en igual número de entidades), la realidad también es que en 31 también se renuevan los congresos locales, además los 500 diputados en la Cámara baja.

El foco de buena parte de los operadores está justamente en ese proceso, porque conservar esa mayoría facilita el avance de las propuestas y planes de gobierno que tienen que ver con reformas constitucionales o bien cosas más cotidianas, como la negociación del presupuesto.

La conformación de la Cámara de Diputados podría determinar en buena medida la forma de gobernar de un partido que hasta ahora ha funcionado casi como una aplanadora.

Sin mayor oposición de quienes se hacen llamar así, donde hemos visto que las reservas o las modificaciones que pretenden hacerse a las propuestas de leyes son más bien anecdóticas solo por aparecer en el diario de los debates.

Pero eso podría cambiar en las elecciones intermedias. Y en cierta medida, espero que así sea.

Me parece que en este punto, Morena necesita una oposición seria y que tenga que ser genuinamente tomada en cuenta.

En una democracia que se precie de serlo, un punto de vista crítico y propositivo no haría más que aportar puntos de vista que pueden mejorar las circunstancias del país.

Al hablar hace poco con algunos miembros del partido, se mostraban bastante seguros con los resultados y con la posibilidad de ganar la mayoría en el Congreso y buena parte de las gubernaturas.

Sin embargo, algunos militantes admitieron que en algunos estados no deberían volver a ganar, pero el triunfo era relativamente sencillo porque la competencia nada más no entusiasma a nadie.

Como ciudadanía, deberíamos exigir a los partidos minoritarios a presentar perfiles más preparados, con una propuesta de gobierno genuina y una idea para gobernar distinta a la que tenemos ahora. No solo el diferenciador de que “no son Morena” y que con eso baste.

La verdad es que hasta ahora estamos un poco cortos en opciones y eso debería preocuparnos muchísimo, porque ningún gobierno que habla solo a su ombligo ha crecido lo suficiente para ser próspero.

Hasta pronto… Esta es la última columna que se publica con Antonio Torrado en el Consejo de Administración de Diario 24 HORAS. Que estas líneas sirvan para darle las infinitas gracias por la oportunidad, la confianza y el espacio.

Gracias también por la libertad que siempre tuve para expresar mi punto de vista. Gracias al equipo que lo hizo posible. Nos vemos por aquí pronto.

 

    @Micmoya