Al pie del muro fronterizo con Estados Unidos, comunidades indígenas de Tecate, Baja California, realizaron una protesta por las detonaciones que devastan la orografía local y marcan un punto crítico en un conflicto que escala entre el desarrollo industrial y la supervivencia cultural.
La ampliación del muro fronterizo en el Cerro Cuchumá escaló este domingo a una protesta, donde la comunidad indígena Kumiai denunció que las explosiones ejecutadas por el Gobierno de Estados Unidos dinamitan un sitio sagrado y Patrimonio Cultural Inmaterial de México.
Danzan en muro fronterizo con Estados Unidos
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Reunidos justo donde termina la avenida México y comienzan las faldas de la montaña, los manifestantes realizaron danzas tradicionales para exigir el cese inmediato de las detonaciones, publicó la prensa local.
El conflicto se centra en este punto geográfico crítico: una elevación compartida entre Tecate y el poblado de Dulzura, California, que sirve como santuario espiritual.
Los manifestantes denunciaron que el uso indiscriminado de explosivos en los cerros aledaños no sólo fractura el suelo, sino que atenta contra sitios sagrados y la estabilidad de sus territorios ancestrales.
De acuerdo con la prensa local, la crisis tiene su origen en la intensa actividad extractiva de material pétreo y el desmonte de cerros para proyectos de expansión que, según los afectados, se realizan sin los estudios de impacto ambiental adecuados ni la consulta previa que la ley exige para los pueblos originarios.
Daño visible
El daño es visible y se extiende más allá de lo cultural; los residentes de las comunidades circundantes reportan daños estructurales a sus viviendas y una alteración irreversible en los ecosistemas locales. Mientras las detonaciones modifican el paisaje de este Pueblo Mágico.
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Ante la falta de una respuesta por parte del ayuntamiento y las dependencias ambientales, los grupos inconformes advierten que radicalizarán sus acciones si no se suspenden las licencias de uso de explosivos.
