Ejercer el periodismo en el estado de Chiapas es, de por sí, un desafío constante. Coberturas en zonas de conflicto armado, comunidades indígenas en resistencia, la crisis migratoria más compleja del país y los embates del crimen organizado son el día a día de quienes informan desde esta región.
Sin embargo, cuando a esa labor se suma la identidad de género, los riesgos, los obstáculos y las barreras invisibles se multiplican hasta volverse una trinchera cotidiana.
Ser periodista y homosexual en el estado implica enfrentar no sólo la violencia estructural que azota al gremio –con periodistas asesinados, desaparecidos y desplazados–, sino también la discriminación, el señalamiento, el acoso constante por parte de la sociedad, de los propios colegas de profesión e, incluso, de quienes deberían garantizar la seguridad y el respeto a los derechos humanos.
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Esta es la historia de una lucha que se escribe con tinta, pero también con miedo, con orgullo y con la convicción de que la información puede ser un arma contra el odio.
Argenis Esquipulas, periodista en la frontera sur de México, específicamente en el estado de Chiapas, creció en un entorno donde la diferencia siempre fue motivo de señalamiento.
Desde muy pequeño, el rechazo en la familia fue una constante que marcó su carácter y su forma de entender el mundo.
“Desde muy pequeño, el rechazo en la familia ha sido muy presente, esto desde papá y ya después de eso enfrentar en la sociedad, en la escuela, los padres de familia de mis amigos. Los compañeros de secundaria decían: ‘no te juntes con él porque vas a ser igual’. Así marcó una parte muy fuerte en mi vida”, explicó.
Esa experiencia temprana, aseguro, "me ha ayudado a ser una persona valiente, también a saber cuáles son mis ideas, cuáles son mis propósitos, qué es lo que defiendo y qué es lo que quiero para mí". Esa valentía, forjada en el rechazo, sería años después la misma que lo llevaría a pararse frente a una cámara, una libreta y una grabadora para contar las historias que otros callan.
Encasillan a una fuente
En el ámbito profesional, Argenis ha tenido que enfrentar uno de los estereotipos más dañinos y persistentes: la idea errónea de que una persona con orientación sexual diferente solo puede dedicarse al área del espectáculo o a la farándula. Una creencia que, lamentablemente, aún prevalece entre algunos colegas de comunicación.
"Ejercer el periodismo entre compañeros a veces tiene una mentalidad diferente: que solamente el reportero o aquella persona que estudió el área de Comunicación se va a dedicar al espectáculo. Algunos compañeros se han sorprendido al verme cubrir marchas en comunidades indígenas, conflictos armados, conflictos migratorios y sociedad. Ellos me dicen: 'te gusta el sol, te gusta caminar, no eres como los demás'", comenta con una sonrisa irónica.
Y responde con contundencia: "Claro que no soy como los demás, soy una persona única y diferente". Para Argenis, la homosexualidad no define la capacidad profesional ni el área de desempeño. "Hay periodistas homosexuales de investigación, de campo, que están en los lugares de los hechos, así como yo lo estoy. Y también respeto el trabajo de cada uno de mis compañeros que se dedican en diferentes áreas de la comunicación. Pero ese estereotipo es una idea totalmente errónea que debemos erradicar".
El hostigamiento no se limita al entorno laboral ni a las redes sociales. En 2024 y 2025, el domicilio de Argenis Esquipulas en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, donde radica actualmente, fue blanco de insultos y amenazas por parte de vecinos homofóbicos que no toleraban su orientación sexual ni su actividad periodística.
"Últimamente, en el año 2024 y 2025, en mi domicilio en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, tenía algunos tipos de vecinos que me escribían, que me insultaban con palabras locales como 'mambo', una palabra que es objeto de discriminación y burla hacia una persona con orientación sexual diferente", denuncia.
Sin embargo, Argenis ha decidido resignificar esa ofensa. "Mampo’”, esa palabra es una palabra que con mucho orgullo, la comunidad LGBT en Chiapas la ha adquirido como un simbolismo de identidad, como lo hace en Juchitán, Oaxaca, con los Muxes", explica. Pero el acoso fue más allá de los insultos verbales.
"Querían demostrar y denigrar nuestro trabajo periodístico desde nuestra vida privada, que es un tema totalmente diferente y que separamos de nuestra vida profesional", agrega.
A pesar de las adversidades, Argenis no está solo. Cuenta con el respaldo de una red de compañeros periodistas y activistas que han sido un pilar fundamental en su trayectoria y en su lucha por la visibilidad y el respeto.
"Estoy infinitamente agradecido con todos mis compañeros: Josué Moisés, Gladis del Muro, Eleazar Esponda, Daniela Geajales, Claudia Lobatón y a La Meme Velasco, quienes siempre han estado ahí conmigo", menciona con emoción. "Ellos han dicho que soy un pilar muy importante en la Red de Inclusión LGBT en Chiapas, donde vamos a conocer los temas de la comunidad, desde los transfeminicidios, la violencia que viven cada uno de los integrantes de la red o de la comunidad LGBT en Chiapas".
Ese reconocimiento, afirma, es uno de sus mayores orgullos. "Que todos ellos me reconozcan como su voz en medios de comunicación me siento muy contento y muy halagado. En zonas indígenas, incluso algunas personas no te dan entrevista por ser homosexual, o eres objeto de burlas en diferentes áreas donde te encuentras ejerciendo el periodismo", "Pero siempre hemos salido adelante, hemos estado informando desde una perspectiva de género igualitaria para todos".
El trabajo periodístico de Argenis también ha cubierto de cerca los debates legislativos que afectan directamente a la comunidad LGBT en Chiapas. En el Congreso del Estado, se ha disputado la posibilidad de tomar decisiones para hacer el cambio de género en documentos oficiales, una iniciativa que ha generado posturas encontradas.
Discusión legislativa
"Últimamente, Chiapas está viviendo una ola de controversia en lo que es el Congreso del estado, donde se disputa para poder tomar decisiones para hacer el cambio de género. Diputadas se han alzado por la comunidad y otras han repudiado esta iniciativa", relata. Sin embargo, la lucha no termina ahí.
Argenis ha documentado también las declaraciones discriminatorias de algunos legisladores y la resistencia a las iniciativas de Ley de Identidad de Género y Acciones Afirmativas. Incluso, en el Congreso del Estado se ha discutido la necesidad de tipificar como delito las mal llamadas "terapias de conversión", prácticas que han documentado al menos 60 casos en Chiapas entre 2020 y 2024, la mayoría en jóvenes de 15 a 25 años.
Uno de los aspectos más dolorosos que enfrenta Argenis en su día a día es la banalización de su orientación sexual por parte de figuras de autoridad, especialmente cuando busca información de alguna dependencia gubernamental.
"Cuando uno busca algún político de alguna dependencia, quieren hacer comentarios homofóbicos en algunos sentidos o burlarte, o más que nada sentirte mal, no de tu orientación sexual, sino que como que intimidar o minimizar la gravedad del asunto que se está viviendo", denuncia.
Esta actitud, asegura, es una forma más de violencia que busca desacreditar al periodista y restar importancia a los temas que aborda.
"A veces hay muchas ocasiones me han querido hacer de menos por mi sexualidad en diferentes círculos de donde compartimos información con compañeros, pero eso ha sido algo que ya he dejado a la deriva desde mi mente. Le doy parte a estas palabras: hoy me siento orgullosamente de quién soy y qué es lo que hago, qué es lo que estoy promoviendo", afirma con determinación Argenis.
La violencia contra la comunidad LGBT en Chiapas no es nueva. Argenis recuerda con dolor un episodio sangriento que marcó la historia del estado y que pocos quieren recordar.
"En el estado de Chiapas, en el año de 1992, se inició un episodio sangriento de crímenes cometidos contra los homosexuales. Fueron posibles víctimas, muchos estuvieron destinados a fosas comunes. Esta historia de crímenes de odio contra travestis comenzó desde 1991 hasta 1993", relata.
Esa ola de violencia, ocurrida durante la gestión del extinto gobernador José Patrocinio González Garrido, marcó a la comunidad y fue el germen de los primeros colectivos organizados.
"Quienes ofrecían servicios sexuales en las calles eran asesinados en Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas. Se registraron estas muertes incontables hacia personas travestis. Este crimen marcó y manchó la gestión gubernamental de ese entonces", narra.
"El gobierno buscó culpables, pero no lo logró. Desde ese entonces comenzaron a organizarse colectivos, organizaciones a favor de la lucha contra el odio y el crimen de personas homosexuales en el estado de Chiapas".
Desafortunadamente, aquellos crímenes de odio no han quedado en el pasado. "Hoy en día aún sigue radicándose esos crímenes de odio, son muy palpables, son en las zonas indígenas, donde se han registrado desplazamientos de jóvenes, de adultos, homosexuales o también trans", denuncia Argenis.
En 2024, se registró la muerte de una mujer chamula indígena trans, quien fue arrojada brutalmente desde un puente en San Cristóbal de Las Casas y fue localizada sin vida. "La vida y los testimonios que pasan muchas personas en el campo. También hay desplazamientos internos que no se hablan, que se han quedado en el silencio", lamenta.
"Pero sí hay desplazamientos internos, intolerancia religiosa hacia la comunidad gay. Una comunidad invisible que hay que darle visibilidad", sentencia.
Además, en la actualidad hay dos personas trans desaparecidas que aún cuentan con su ficha de búsqueda, con sus nombres originales, en medio de una disputa por su transición. "Es un crimen de odio que se registró hace mucho tiempo en el estado de Chiapas", afirma.
No se rinden
A pesar de todo, Argenis Esquipulas y la comunidad LGBT en Chiapas no se rinden.
Han organizado marchas pacíficas, han alzado la voz en foros, en calles y en medios de comunicación. "No ha sido fácil, no es fácil ser periodista de la comunidad, porque como lo he repetido en muchas ocasiones, hemos recibido tanto amenazas como burlas, porque es lo que la sociedad ha marcado, ha señalado. La sociedad nos ha convertido en objeto de burla por nuestro modo de pensar, nuestro modo de caminar, nuestro modo de expresarnos, nuestro modo de vestir o utilizar una prenda. Siempre somos objeto de burla".
"Pero siempre he dicho: basta a la discriminación. He alzado la voz ante la discriminación. Si he sufrido de mi parte mucha discriminación por parte del gremio, incluso, pero hoy más que nada alzo la voz. He tenido ataques de homofobia con comentarios hacia mis redes sociales, hacia mi persona, pero con todo eso digo orgullosamente: estamos aquí para levantar la voz y hacer la voz de cada uno de aquellos que hoy están queriendo ser minimizados. Hoy vamos a alzar la voz, y sé que vamos a levantar a todos ellos".
Argenis Esquipulas cierra esta conversación con un mensaje claro para la sociedad chiapaneca y mexicana: "Ejercer el periodismo en el estado de Chiapas es un reto muy fuerte entre los conflictos de violencia. Mi vida ha estado marcada, pero también he sido la voz de muchas personas de la comunidad LGBT. Al estar incluido en la red de inclusiones de la comunidad LGBT y que todos ellos me reconozcan como su voz en medios de comunicación, me siento muy contento y muy halagado".
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Mi historia es un recordatorio de que la lucha por los derechos de la comunidad LGBT no es solo una cuestión de leyes, sino de dignidad, de respeto y de visibilidad. Es la historia de un periodista que, a pesar de las amenazas, las burlas y el rechazo, sigue firme en su compromiso de informar y de ser la voz de quienes no tienen voz.
"Hoy me siento orgullosamente de quién soy, y qué es lo que hago, qué es lo que estoy promoviendo. Agradezco infinitamente a todos mis compañeros que han estado ahí conmigo".
Argenis Esquipulas es periodista en la frontera sur de México, específicamente en el estado de Chiapas. Es miembro activo de la Red de Inclusión LGBT en Chiapas y ha cubierto temas de migración, conflictos armados, comunidades indígenas y derechos humanos desde una perspectiva de género. Su trabajo ha sido reconocido por colegas y organizaciones civiles como un pilar en la visibilización de la comunidad LGBT en la región.
