México denunció ante la Organización de Estados Americanos (OEA) a Estados Unidos por poner en riesgo la paz y la estabilidad de América Latina con la agresión a Venezuela y amenazas a otros países.
Alejandro Encinas, representante de México ante ese organismo, emitió un pronunciamiento que no mencionó expresamente a Estados Unidos, pero señaló que la intervención militar de hace unos días viola los tratados internacionales, y pone en “grave riesgo”.
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Al fijar la postura del país durante la sesión, convocada para tratar la situación de Venezuela, Encinas dijo que “América Latina y el Caribe se han forjado como zona de paz y la violación al Derecho Internacional actúa en contra de este equilibrio y pone en grave riesgo la estabilidad política y la seguridad de la región, así como el bienestar de nuestros pueblos”.
Consideró que “quienes justifican estos actos niegan la historia de nuestra región, en ese contexto, expresamos nuestra preocupación por las expresiones de los últimos días que hablan de un escalamiento o expansión de acciones militares a otros países de nuestra región, amenazando así directamente la paz y la estabilidad de las Américas”.
Abundó que “la agresión militar unilateral ocurrida en Venezuela, esas lamentables acciones demandan una respuesta responsable, apegada al derecho internacional y orientada a preservar la paz de la región”.
Reiteró la posición de México sobre la “no intervención en los asuntos internos de otros estados, no solo es un principio constitucional de la política exterior mexicana, sino uno de los que rigen a todas las naciones del mundo”.
Posición de México ante la OEA
Manifestó que la “proscripción de la amenaza y el uso de la fuerza contra la soberanía y la integridad territorial es el fundamento del Derecho Internacional sin importar el país o el gobierno de que se trate; la soberanía y autodeterminación de los pueblos no son negociables ni opcionales, son principios jurídicos fundamentales que deben respetarse siempre sin excepciones”.
Consideró que “los hechos suscitados en Venezuela vulneran el artículo segundo de la Carta de la ONU y la de la OEA, así como los principios de tratados internacionales que son vinculantes, tampoco se trata de hechos que puedan justificarse bajo la legítima defensa”.
México reiteró su llamado urgente a “respetar el derecho internacional, a cesar y no repetir actos de agresión contra el gobierno y el pueblo de Venezuela y a privilegiar en todo el momento las vías pacíficas para la solución de las controversias”.
Reiteran la soberanía de los pueblos
Expresó que “solo los pueblos pueden ejercer su soberanía sobre sus recursos nacionales, elegir libremente su forma de Gobierno, así como su modelo económico y social sin presiones externas”.
México advirtió que los “cambios de régimen por actores externos y la aplicación de medidas extraterritoriales históricamente han agudizado los conflictos; la intervención nunca ha traído democracia ni estabilidad duradera”.
Aseveró que “nuestra región puede y debe avanzar hacia una nueva visión de respeto mutuo, la situación en Venezuela debe resolverse sin injerencias ni tutelajes externos”.

En la misma sesión, Estados Unidos reiteró su posición de que no invadió Venezuela y que solo fue una operación para llevar ante la justicia a Nicolás Maduro. La intervención del representante de EU fue interrumpida por uno de los asistentes, quien le reclamó la ocupación ilegal de su territorio.
Sin embargo, la posición de México podría quedar como minoritaria, pues Ecuador, Paraguay, Bolivia, Perú, Panamá, El Salvador, Argentina, República Dominicana tomaron posiciones para llamar a elecciones en Venezuela, calificaron al régimen de Maduro de dictadura y pidieron la intervención de otros organismos internacionales para la liberación de presos políticos.
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En posturas moderadas, Guatemala y Costa Rica se pronunciaron en contra de la intervención en otros países, pero no reconocieron el Gobierno chavista.
Mientras que Brasil, Honduras, Colombia, Uruguay y Colombia emitieron posicionamientos de condena a la intervención militar en Venezuela. La postura brasileña fue la única que calificó de secuestro la extracción de Nicolás Maduro.
