Honduras cerró este domingo una elección histórica, marcada por una participación excepcional y una tensión acumulada durante semanas, amplificada por el respaldo explícito del presidente estadounidense Donald Trump al candidato conservador Nasry Asfura. La jornada, que obligó a extender el cierre de los centros de votación ante largas filas, derivó en un conteo inicial que reconfiguró el panorama político al cierre del día.
En una cadena nacional transmitida pasadas las 22:30 horas —tras dos reprogramaciones del horario original—, la consejera presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, presentó el primer corte del escrutinio. Con 39.34% de las actas procesadas, equivalente a 7,534 de las 19,152 previstas, Asfura tomaba la delantera con 40.62% de los votos (536,707 sufragios). Le seguía de cerca Salvador Nasralla, del Partido Liberal, con 38.78% (512,471 votos), mientras la oficialista Rixi Moncada obtenía 19.60% (259,086 votos). El anuncio —más tardío de lo habitual— se convirtió en el primer indicador sólido de una contienda que se anticipaba cerrada, aunque todavía sujeta a variaciones conforme avance el escrutinio.
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Durante la jornada, observadores de la OEA reportaron un ambiente democrático y sin incidentes mayores, en un país que vota bajo estado de excepción parcial desde 2022. Más de 2.8 millones de ciudadanos acudieron a las urnas para definir al sucesor de Xiomara Castro y renovar las alcaldías y el Congreso, en un contexto de desconfianza institucional, denuncias anticipadas de fraude y fuertes presiones externas.
Intervención de Trump dominó el ambiente electoral en Honduras
La intervención de Trump dominó el ambiente electoral. En la víspera, el mandatario estadounidense advirtió que su gobierno no continuaría “malgastando” recursos si Asfura no resultaba vencedor. La amenaza resonó en un país donde 60% de la población vive en pobreza y las remesas representan 27% del PIB. Para algunos sectores, el mensaje reforzó la expectativa de apoyo económico bajo un eventual gobierno afín a Washington; para otros, fue una muestra de injerencia que podría erosionar la legitimidad del proceso.
Los candidatos reaccionaron desde trincheras distintas. Moncada reiteró que solo reconocerá el conteo total de las actas —unas 20 mil—, que podría tardar días. Nasralla pidió a sus seguidores permanecer en las mesas “hasta el último voto” para evitar irregularidades, mientras Asfura llamó a “proteger” los resultados y aseguró estar “seguro del trabajo” realizado, pese a las divisiones internas en el país.
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Con una participación inusualmente alta, un conteo aún incipiente y una ventaja estrecha, Honduras entra ahora en una fase decisiva. El avance del escrutinio determinará si este primer corte consolida una tendencia o simplemente inaugura una noche larga en un país donde las elecciones suelen definirse bajo presión, vigilancia pública y un escrutinio que, a diferencia de otros años, se da ante un electorado más activo y un entorno internacional que observa cada movimiento.
