Hay noticias que llegan para dividir la vida en un antes y un después.

Hace poco, a mi hermana le diagnosticaron cáncer

Como podrán imaginar, la noticia fue un golpe muy fuerte para ella. Pero también tuvo un impacto emocional en todos los que la amamos. Cuando una enfermedad así toca a una persona, en realidad cimbra a toda una familia para su contención.

Sin embargo, en medio de la incertidumbre sucedió algo que me llenó de esperanza.

Desde el primer día, mi hermana decidió enfrentar este proceso con una fortaleza admirable. No desde la negación ni desde la falsa positividad, sino desde la determinación de hacer lo que le corresponde como paciente, confiar en sus médicos , en el tratamiento y seguir viviendo con esperanza.

La semana pasada regresé de Guadalajara en donde ella vive, donde tuve el privilegio de acompañarla en su cuarta quimioterapia.

Y fue ahí donde ocurrió algo que me impactó profundamente, yo iba preparada para acompañarla a un hospital, para encontrar pasillos fríos, rostros estoicos y ese ambiente que inevitablemente asociamos con la enfermedad.

Pero no fue así, llegamos a una clínica llamada Alivia y desde que cruzamos la puerta todo fue diferente.

La recibieron por su nombre.

"Ya está todo listo para ti."

"La sala que elegiste está preparada." (cada paciente tiene su propio espacio)

"Nosotros estamos en comunicación con tu médico. Tú intenta relajarte."

Le preguntaron qué película quería ver, si necesitaba una cobija, si deseaba algo más para sentirse cómoda, por un momento olvidé que estábamos allí para su quimioterapia.

Mi hermana estaba sentada en un sillón cómodo, viendo su serie favorita, y en otros momentos platicábamos o escuchábamos música, y así fluyó el día actualizándonos de la vida sin percibir angustia en ella.

Observé algo muy importante: el tratamiento médico es fundamental, pero también lo es la forma en que una persona vive ese tratamiento, y aquí mi hermana no sintió en ningún momento algún impacto como lo es la llegada a cualquier hospital con los espacios fríos y el estrés del sonido de las ambulancias.

Tuve el tiempo de analizar el concepto de la clínica de infusión ambulatoria de alta especialidad, con sus espacios diseñados para que pacientes con cáncer y enfermedades crónico-degenerativas reciban terapias en un entorno cálido, humano y especializado.

Alivia está enfocada en ofrecer tratamientos intravenosos especializados con atención profesional y acompañamiento integral.

Hace algunos años conocí más de este tema del cáncer, por un libro que escribió una amiga: Claudia García Peña, llamado Tu mejor imagen frente al cáncer.  Al regresar de Guadalajara no dudé en contarle sobre este concepto de clínica, para que ella pueda acercar esta información a las mujeres que acompaña con dedicación y empatía durante el proceso.

A veces creemos que el mayor reto es encontrar el tratamiento adecuado, y sí, lo es. Pero también importa encontrar lugares donde el paciente sea tratado con dignidad, empatía y calidez, para que lo sienta como un refugio seguro.

Por eso hoy quiero dejarles esta información. Quizá no la necesiten ustedes, pero tal vez algún día pueda servirle a alguien cercano.

Vi la diferencia entre tratar una enfermedad y cuidar de una persona.

"Me fui de Guadalajara con el corazón lleno de esperanza. Porque comprobé que sí existen lugares donde la excelencia médica y la sensibilidad humana caminan de la mano. Que nunca nos falten tratamientos que curen y lugares como Alivia que contengan."

Con amor para Gaby. 

 

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