Hace poco mi sobrina llegó de un viaje de más de 11 horas de vuelo, y me visitó haciendo escala de un día para regresar después a su rutina , como era de esperarse traía el horario de otro país y quería evitar el jet lag para disfrutar ese día juntas, y me la llevé al desierto de los leones a caminar y a estar descalzas un rato, ella se sintió muy bien durante el transcurso del día y empató horario al dormir, fue increíble como se revitalizó con la energía natural del contacto con la naturaleza.
Una práctica tan simple como caminar descalzos sobre el pasto, la arena o la tierra comienza a llamar la atención de científicos, terapeutas y personas que solo buscan sentirse mejor. Se llama Earthing o Grounding, y aunque suene sofisticado, en realidad es algo que nuestros abuelos hacían sin ponerle nombre.
El principio es sencillo: el cuerpo humano tiene carga eléctrica y la Tierra también. Al entrar en contacto directo con superficies naturales, se genera un intercambio energético que, según diversos estudios, podría ayudar a disminuir inflamación, estrés, ansiedad y mejorar el descanso… algo tan simple como tocar la tierra.
Hay quienes aseguran que después de practicar earthing duermen mejor, sienten menos cansancio mental o recuperan cierta calma interior. Otros hablan de alivio físico. Y aunque todavía existen debates científicos sobre algunos de sus alcances, lo cierto es que el interés mundial crece porque cada vez más personas descubren que la naturaleza no sólo es paisaje… también puede ser medicina y está disponible para todos, la tierra está a nuestra disposición
Quizá por eso el earthing resulta tan poderoso en esta época: nos recuerda que muchas veces buscamos afuera soluciones sofisticadas para males que comenzaron cuando dejamos de habitar lo esencial.
¿Cuándo fue la última vez que caminaste descalzo sobre el césped?
¿Cuándo te sentaste frente al mar sin mirar el teléfono?
¿Cuándo permitiste que el cuerpo respirara fuera de una pantalla?
Tal vez el problema no es únicamente el estrés, tal vez también es el exceso de distancia con lo natural
Porque mientras más artificial se vuelve nuestra rutina, más necesitamos volver a lo natural para recordar quiénes somos.
El earthing no promete milagros, pero sí propone algo profundamente humano: detenernos, tocar la Tierra y volver, aunque sea por unos minutos, a ese lugar donde el cuerpo parece entender algo que la mente había olvidado.
La verdadera terapia nunca estuvo tan lejos, siempre estuvo bajo nuestros pies-
Con cariño Marcela.
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